En
Valdeverdeja, Toledo – Castilla la Mancha- España, Octubre de
2021
Estimados
Señoras y Señores presentes:
Ante
todo, quiero agradecer sinceramente a los Miembros del Jurado
el
Señor Isamu Nishimaki, Profesor de la Universidad de Kumamoto,
la Sra.Judy
Yoneoka, Profesora de la Universidad de Kumamoto Gakuem,
la
Sra. Kayoko Ijiri, Porfesora de la Universidad de Kyoto Sangyo, y
el
Señor Morio Nishikawa, Profesor Emérito de la Universidad de Kumamoto,
el
haber elegido este humilde y sencillo haiku como el Kusamakura Taisho de 26 º
Concurso Internacional de Haiku “Kusamakura”.
Tomé
contacto con el haiku japonés en 2008 y desde entonces he seguido las
enseñanzas de mi maestro el Profesor Vicente Haya Segovia, que ha logrado
inculcar en muchos de sus alumnos de habla hispana, el amor y el respeto debido
al haiku nacido en Japón, el país de la Armonía.
Gracias
al Profesor Vicente Haya pude visitar Japón en 2010, junto a mis dos “hermanos”
del Haiku-dô : Félix Arce y Manuel Díez Orzas. Estuvimos alojados en Nagasaki y
desde allí viajamos a diversos puntos del país, entre ellos Kumamoto, ciudad en
la que disfrutamos mucho y pasamos momentos muy divertidos.
Salimos
de Japón con el firme propósito de difundir la esencia del haiku que nuestro
maestro nos había mostrado tan generosamente, y fundamos en 2010 una escuela de
haiku virtual, la Escuela de Haiku Makoto en la que compartimos a través de
internet las enseñanzas y la experiencias vividas en nuestro Haiku-dô
particular en español, pero honrando los orígenes japonés del haiku.

Este haiku nació en tierras
manchegas, en nuestra casa en un pueblo de Toledo llamado Valdeverdeja.
Esta casa solariega
tradicional, posee un patio interior en torno al cual gira la vida de la familia.
En él crecen naranjos,
limoneros, granados, adelfas y
hortensias, además de macetas con flores. Hay mucha vida y refugio en su
frescor para los pájaros que anidan en los aleros y en las copas de los
árboles. Allí surgió el haiku, en un
día de estío, caluroso como ocurre habitualmente en La Mancha cuando llega el verano.
El nombre con el que se me conoce en el mundo del haiku es Kotori en honor a mi padre ya fallecido que me eneseñó a amar los pájaros. Este premio se lo dedico a él.
Muchísimas
gracias por este honor. Me siento muy dichosa.
Mercedes
Pérez