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martes, 28 de junio de 2016

UN HIMNO POR ESCRIBIR








Los españoles seguimos hablando de los políticos como entes ajenos a nosotros. Quizás estamos todavía muy verdes como para caer en la cuenta de que el político nace del pueblo y tiene que estar al servicio del pueblo. Con esto quiero decir que hasta que no asumamos la responsabilidad de saber elegir y saber dirigir a nuestros políticos en la dirección que resulte beneficiosa para el pueblo, éstos harán de su capa un sayo como ya estamos viendo.

A Lorca no lo fusilaron por homosexual, lo fusilaron por sus ideas pedagógicas. Porque formaba parte de un importante grupo de personas avanzadas que comprendieron la necesidad urgente de educar al pueblo para que pudiera pensar, dilucidar, contrastar, elegir con criterio y debatir  en libertad. Es decir para que salieran de la ignorancia y la prisión de sus mentes aleccionadas históricamente para el servilismo y la esclavitud. Y este fundamental proyecto pedagógico fue sesgado de golpe o mejor dicho, por un golpe de estado  que sumió de nuevo al pueblo español  en un periodo de oscuridad dónde el libre pensamiento fue castigado cruelmente.

Los maestros fueron el objetivo principal de la intolerancia y de la represión. Y no sólo en España y no sólo antes. Seguimos viendo cómo el sistema educativo y sus docentes son objeto de manipulación y hasta de persecución (véase Mexico)

A la vista de los resultados, me atrevería a decir que desde que la Dictadura acabó y comenzó la supuesta transición democrática, nadie con capacidad real para hacer algo a nivel estatal ha querido o podido realizar un proyecto educativo digno y sólido, a salvo de las manipulaciones políticas y con el loable fin de educar al pueblo en la democracia y la ciudadanía. 

La pregunta inocente es :¿para qué quiere un país gente ignorante? La respuesta obvia es: para manejarles a su antojo.

Pero este argumento choca con la realidad de otros países con sistemas educativos envidiables como Japón o Finlandia, en el que la educación es su pilar de sustento más sólido y a la que protegen y salvaguardan por encima de todo. Emociona hasta la lágrima cuando leemos que en Japón no se cierra una línea de tren porque en un pueblo sigue habiendo UNA ESTUDIANTE que necesita el servicio. Y todo un país comprende que no importa el precio que supone  porque  la rentabilidad de futuro la tienen garantizada en sus jóvenes.

Entonces, volviendo al hilo… ¿qué falla en España? En mi humilde opinión, no somos un pueblo que nos identifiquemos con nuestro país como un proyecto atractivo que nos ataña más allá del futbol y de alguna penosa fiesta nacional en la que se torturan animales. Yo soy español, español, ese grito que sólo logra la selección. Esa bandera que aún sin escudo, evoca lo que evoca. Ese himno sin letra, sin voz…

Futbol, maltrato animal, bandera que a muchos duele, un himno por escribir.

Creo que ahora es el momento de trabajar conscientemente en la misión pedagógica que quedó pendiente aquel aciago día en el que fusilaron el progreso de todo un pueblo.

Mercedes Pérez