sábado, 28 de marzo de 2020

REGALOS DE VIDA VI Reflexiones en tiempos de aparente oscuridad



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EL DESASTRE PERFECTO PARA EL CAPITALISMO DE DESASTRE POR LEONARDO BOFF


La pandemia actual de coronavirus representa una oportunidad única para repensar la forma en que habitamos la Casa Común, la forma en que producimos, consumimos y nos relacionamos con la naturaleza. Ha llegado el momento de cuestionar las virtudes del orden del capital: acumulación ilimitada, competencia, individualismo, indiferencia ante la miseria de millones, la reducción del Estado y la exaltación del lema de Wallstreet: "la codicia es buena" (greed is good). Todo esto ahora está en jaque. Tiene los días contados.
Lo que puede salvarnos ahora no son las empresas privadas, sino el Estado, con sus políticas generales de salud, siempre atacadas por el sistema de "mercado libre" y serán las virtudes del nuevo paradigma –defendido por muchos, y por mí–, del cuidado, de la atención, de la solidaridad social, la corresponsabilidad y la compasión.
El primero en ver la urgencia de este cambio fue el presidente francés, neoliberal y del mundo financiero, Emmanuel Macron. Habló claramente: “Queridos compatriotas, necesitamos sacar lecciones del momento en que estamos pasando, cuestionar el modelo de desarrollo que nuestro mundo eligió hace décadas, que muestra sus fallas a la luz del día, y cuestionar las debilidades de nuestras democracias. Lo que revela esta pandemia es que la salud gratuita sin condiciones de ingresos, historial personal o profesión, y nuestro Estado de Bienestar Social, no son costos, ni cargas, sino bienes preciosos, ventajas indispensables cuando el destino llama a la puerta. Lo que revela esta pandemia es que hay bienes y servicios que deben estar fuera de las leyes del mercado”.
Aquí muestra su plena conciencia de que una economía de mercado, que todo lo comercializa, y su expresión política, el neoliberalismo, son perjudiciales para la sociedad y para el futuro de la vida.
Aún más sorprendente fue la periodista Naomi Klein, una de las críticas más perspicaces del sistema mundial, y que sirvió como título de mi artículo: "El coronavirus es el desastre perfecto para el capitalismo de desastre". Esta pandemia produjo el colapso del mercado de valores (intercambios), el corazón de este sistema especulativo, individualista y anti-vida, como lo llama el Papa Francisco. Este sistema viola la ley más universal del cosmos, de la naturaleza y el ser humano: la interdependencia de todos con todos; que no hay ser, mucho menos nosotros los humanos, como una isla desconectada de todo lo demás. Además, no reconoce que somos parte de la naturaleza y que la Tierra no nos pertenece para explotarla a voluntad, sino que pertenecemos a la Tierra. En opinión de los mejores cosmólogos y astronautas, que ven la unidad de la Tierra y la Humanidad, somos esa parte de la Tierra que siente, piensa, ama, cuida y adora. Sobreexplotando la naturaleza y la Tierra, como lo estamos haciendo en todo el mundo, nos estamos dañando, y nos estamos exponiendo a sus reacciones, incluso a los castigos que nos impone. Es una madre generosa, pero puede enfadarse y enviarnos un virus devastador./.../

/.../Las mujeres, como nunca antes en la historia, tienen una misión especial: ellas saben sobre la vida y los cuidados necesarios; pueden ayudarnos a despertar nuestra sensibilidad, hacia los demás y hacia nosotros mismos. Ellas, junto con los operadores de salud (personal médico y de enfermería) merecen nuestro apoyo sin restricciones. Cuidar a quien nos cuida, para minimizar los males de este terrible asalto a la vida humana."
Leonardo Boff

viernes, 27 de marzo de 2020

REGALOS DE VIDA V Reflexiones en tiempos de aparente oscuridad





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"Cuando la tormenta termine no recordarás cómo lo lograste, cómo sobreviviste. Ni siquiera estarás seguro de que la tormenta haya terminado realmente. Pero una cosa sí es segura, cuando salgas de esa tormenta no serás la misma persona que entró en ella. De eso trata la tormenta."



(Haruki Murakami)

martes, 24 de marzo de 2020

REGALOS DE VIDA II. Reflexiones en tiempos de aparente oscuridad


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La imaginación es la mitad de la enfermedad. 
La tranquilidad es la mitad del remedio. 
Y la paciencia es el comienzo de la cura.




Ibn Sina (980-1037) Conocido entre nosotros como Avicena, médico y filósofo persa y padre de la medicina moderna


lunes, 23 de marzo de 2020

THICH NHAT HANH “CALL ME BY MY TRUE NAMES” 1978




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THICH NHAT HANH  “CALL ME BY MY TRUE NAMES” POEMA ESCRITO EN 1978 MIENTRAS AYUDABA A UNOS REFUGIADOS QUE HUÍAN EN UN BARCO POR EL MAR DEL SUR DE CHINA
 



Observa profundamente:
cada segundo estoy llegando
a ser un capullo de una rama primaveral,
a ser un diminuto pájaro en mi nuevo nido,
a ser una oruga en el corazón de una flor,
a ser una joya que se oculta en una piedra.

A pesar de todo llego, para poder reír y llorar,
para sentir miedo y esperanza.
El ritmo de mi corazón es el nacimiento
y la muerte de todo lo que está vivo.

Soy una efímera que se metamorfosea
en la superficie de un río.
Soy un pájaro que se abate
sobre la efímera para engullirla.

Soy la rana que nada felizmente
en el agua clara de una laguna.
Soy la culebra que silenciosamente
se alimenta de la rana.

Soy el niño de Uganda,
mis piernas son tan delgadas
que parecen cañas de bambú.
Y soy el traficante de armas
que vende mortíferas armas a Uganda.

Soy la muchacha de doce años
refugiada en un pequeño barco
que se lanza al océano
tras ser violada por un pirata.
Y soy el pirata,
mi corazón aún
no es capaz de ver y amar

Mi alegría es como la primavera, tan cálida
que hace brotar las flores por toda la tierra.
Mi dolor, como un río de lágrimas,
tan vasto que colma los cuatro océanos.

Por favor, llámame por mis verdaderos nombres,
para poder oir al instante todos mis llantos y risas,
para poder ver que mi alegría y mi dolor son una unidad.

Por favor, llámame por mis verdaderos nombres
para poder despertar
y dejar abierta
la puerta de mi corazón,
la puerta de la compasión.


 
Traducción Nuria Martí

domingo, 22 de marzo de 2020

REGALOS DE VIDA 1. Reflexiones en tiempos de aparente oscuridad



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Con vuestro permiso, voy a contar algo personal. 

Hace unos años, muchos, pasé una etapa muy compleja con mi hijo mayor que con 6 años le diagnosticaron leucemia. Y fue allí, en el mismo hospital en el que muchos están ahora, dónde vivimos momentos muy duros y momentos muy esperanzadores. 
Muchas veces tuvimos que estar aislados en una habitación especial porque las defensas de mi hijo eran bajas y corría serio peligro su vida. Recuerdo el día que pidió ver a través del cristal a sus hermanitos a los que echaba mucho de menos. Recuerdo sus dibujos, recuerdo la madurez de sus pensamientos ante lo que estaba pasando.
Cuento esto para que no perdamos la esperanza. Mi hijo nos dio grandes lecciones de vida por la entereza con la que vivía situaciones que los adultos llevábamos peor... Y no solamente él, porque en la planta de oncología del Ramón y Cajal había muchos niños que vivían en una situación parecida y si adaptaban con una facilidad al presente que no dejaba de sorprendernos. Unos auténticos sabios. 
Mi hijo sobrevivió gracias al esfuerzo de todos, a la esperanza que nunca nos abandonó y también quizás porque ese era su destino. Ahora tiene 40 años y dos preciosos hijos que son mis nietos. 
Todo pasa y esto también pasará. Aprovechemos la ocasión para extraer las mejores enseñanzas que esta crisis nos puede ofrecer: la solidaridad, la empatía, el esfuerzo, la importancia de la cooperación frente a la competitividad... Es tiempo para reflexionar, echar mano de la memoria y así intentar observar nuestra vida pasada, presente y futura con una perspectiva que nos ayude a ser mejores personas y a dejar de alimentar la oscuridad que en todos habita.
Pronto estaremos celebrando el reencuentro con los seres queridos. Abrazándonos y besándonos sin temor. Seguro que nada volverá a ser como antes, eso espero... Y deseo que sea para  bien porque habremos comprendido dónde está lo verdaderamente importante.
Os  recuerdo que estamos en muy buenas manos, que están haciendo todo lo posible y más para cuidar de nosotros. Así que confiemos, porque no estamos solos. Hoy más que nunca estamos unidos por algo mucho más importante y con lo que debemos conectar : el Amor al prójimo. 
Cuidaos mucho y aprendamos de cada instante. La vida viene cargada de regalos de aprendizaje. No los desperdiciemos.

Mercedes Pérez kotori