miércoles, 19 de marzo de 2008

ASTROLOGIA: LA CASA XII, LA CUNA DEL ALMA

LA CASA DOCE, LA CUNA DEL ALMA
“En lugar de huir de las cosas que te asustan, sal a su encuentro, corre hacia ellas y abrázalas. Con el tiempo comprobarás que cada vez eres más libre”
La Casa Doce es la casa de las paradojas y para entenderla tenemos que cambiar la perspectiva con la que tradicionalmente se la observa, una casa velada que no se muestra claramente. Propongo olvidar lo aprendido y mantener una actitud abierta, como si nunca hubiéramos escuchado hablar de esta casa ni de sus características.
En esta casa, lo imposible es posible y los opuestos pueden ser reconciliados. Las polaridades desaparecen y simplemente se convierten caras diferentes de la misma moneda.
Es como el más bello y misterioso paisaje que podamos imaginar pero oculto tras la niebla. Es dónde habitan las musas, fuente de inspiración. Es el mar insondable, lleno de misterios y tesoros ocultos, habitado por sirenas y por monstruos marinos que amenazan con devorarnos. En ella habitan nuestros Ángeles y nuestros Demonios. Es la casa del Karma. Es la cuna donde dormita el Alma.
Tan solo adentrándonos en ese oscuro espacio interior, accediendo a viejas heridas encapsuladas para hacer las paces con sus recuerdos dolorosos y llevando luz y calor a las semillas de dones ocultos que también alberga, encontraremos el camino que nos conduce a la sanación.
Debemos recordar, comprender y liberar, aceptando las luces y las sombras de todo nuestro ser.

LA CASA DEL ADN
“Si queréis saber quiénes erais en vuestra vida anterior fijaos en vuestras circunstancias. Si queréis saber quiénes seréis en vuestra próxima vida, fijaos en vuestras acciones”.
En astrología la Rueda de las Casas es un mandala en el que cada una de ellas ofrece un escenario con un significado concreto donde se desarrollan las experiencias humanas.
La Casa Doce corresponde al último sector de la Rueda y se halla directamente relacionada con la Fase Oscura del Ciclo de Lunación. Ambos simbolizan la fase de conclusión de un proceso cíclico que se adentra en algo misterioso y desconocido que culturalmente provoca miedo y rechazo. Aquí todo regresa a su Origen y se funde con la Totalidad. Significa conclusión, pero a la vez renovación. Muerte y reencarnación.
La mala fama que tiene esta casa probablemente tenga sus orígenes históricos en la concepción judeo-cristiana del Universo, de la Creación, del dios paternalista y la diosa destronada convertida en portadora del pecado y origen del mal; del Hombre (el varón)como centro de ese Universo al que debe someter, explotar, devorar y no como Ser integrado en el Todo. Conceptos tan diferentes a los de otras culturas en las que la armonía del Universo proviene de la unión inseparable pero diferenciada de los principios masculino y femenino.
El Yin-yang es un claro ejemplo de que el Todo, el Tao, contiene ambos principios y que a su vez esos principios contienen dentro de su núcleo el opuesto complementario en una danza creativa entre el dar y el recibir, entre lo activo y lo pasivo, entre la vida y la muerte, el alpha y el omega .
LA CASA DOCE Y LA DIOSA DESTRONADA
“EN SUEÑOS MIRÉ EN MI CORAZÓN….…y no me gustó lo que vi…Me dio miedo ver el sumidero en el que se había convertido… un agujero negro que bebía insaciable mis lágrimas transformadas en torrentes….Miré y vi… vi una vagina negra y oscura que albergaba otras vaginas que se perdían hasta el infinito…. Sentí a las mujeres de mi estirpe atrapadas en mi corazón y supe que arrastro su herencia no deseada y que he de depurarla para seguir avanzando… Temí entrar, enfrentarme a esa oscuridad que me pertenece, como me pertenece el color de mis ojos, pero es la única manera, entrar y prender la luz… iluminar y ver para comprender con la mente y con el corazón…. Me lancé a ese viaje temido, penetré en esa caverna femenina que amenazaba con atraparme en su dolor y solo cuando dejé de temer y confié en mi poder, la caverna oscura se transformó en un receptáculo de subida al cielo… la trompa de un elefante rosa se unió al viaje y continuó en ascensión para ayudarme a salir disparada a la luz… Sentí que tengo que perdonar al hombre, al hombre que nos negó, manipuló, humilló, violó, explotó, utilizó, maltrató, asesinó….y que tengo que ensalzar al hombre que tuvo el valor de amarnos, respetarnos, defendernos, valorarnos, apoyarnos a pesar de que eran tiempos difíciles para el amor hacia la mujer, la temida diosa…. Ahora siento mi corazón más tranquilo, dolorido por las heridas que producen las traiciones, pero mejor, mucho mejor…. Sé que mis lágrimas no son solo mías, que esa tristeza y esa sensación de pérdida y soledad, tan solo me corresponde en parte… Cada hombre que ha aparecido en mi vida, ha sido un guía en ese viaje al reconocimiento y al perdón, ahora lo veo con claridad…Cada hombre, un pasaje, una historia diferente, una mujer liberada, una mujer que perdona y se eleva ligera… ya nada le pesa, puede abandonar mi corazón… A través de ellas me encontraré y podré amar y ser amada sin pagar el tributo de la historia….”
¿Qué ocurre cuando unos de esos principios, el femenino, desaparece de la superficie y se convierte en algo perseguido, oculto, clandestino? La respuesta la tenemos ante nosotros. El resultado es lo que hoy en día vivimos.
Pero para comprender mejor lo que quiero decir, deberíamos conocer algunos datos sobre la caída en desgracia de la Diosa Madre en el cristianismo.
El cristianismo de los comienzos no surgió de la nada de la noche a la mañana. Los cristianos originales formaban parte de una tradición gnóstica “internacional” que existía en la zona del Mediterráneo compuesta de distintas razas y tradiciones. Es decir que había gnósticos judíos y gnósticos provenientes de otras tradiciones (musulmana, hinduista, budista).
Tenían una mística en común que recogía los mitos egipcios de Osiris, Isis, Horus , los dionisiacos y como en el caso que nos ocupa, algunos del judaísmo, que adaptaron a sus modelos culturales pero que en esencia seguían transmitiendo los principios masculino y femenino a modo de alegoría iniciática del conocimiento o Gnosis que nos religa con el alpha y el omega, principio y fin, o lo que es lo mismo, con la Verdad suprema .
Es decir, los gnósticos judíos, como los gnósticos de otras tradiciones, codificaron sus enseñanzas místicas en las alegorías mitológicas existentes y a través de esos mitos paganos y de algunos judíos crearon el mito de Cristo.
Por lo tanto se podría decir que los cristianos originales no existieron como tales si no que surgieron de la tradición gnóstica judía y por evolución nacieron los primeros protocristianos: los esenios y los terapeutas.
Estos primeros cristianos, eran espíritus libres que consideraban a la mujer como igual y que no concebían sus creencias como una religión organizada. No necesitaban intermediarios, se sentían poseedores de un poder personal interno de conexión con la divinidad y en armonía con los procesos naturales del devenir, por lo que no temían a la muerte.
En contraposición a esta corriente de pensamiento gnóstica, surgió como polo opuesto la literalista, una corriente rígida, inflexible y fanática que tomaba a pié de la letra las enseñanzas transmitidas por el Antiguo Testamento.
Esta secta en principio insignificante pero que medró por sus contactos con el poder político, estaba influenciada por una concepción claramente patriarcal y monoteísta del Antiguo Testamento, por lo que en Éfeso, en el año 431 d.C., tras años de manipulación de los escrituras sagradas, suprimieron a la Diosa Madre pagana (Sofía) entronando en su lugar a María pero como Madre terrenal y mortal de Jesús y no como la Reina de los Cielos en igualdad con el Dios creador que “Sofía-María” representaban para los primeros cristianos.
No pudiendo acabar del todo con un mito tan profundamente arraigado, lo denigraron poniendo fin a la igualdad de sexos existente entre los gnósticos y rebajaron a la mujer y a todo lo que el principio femenino representaba, a una categoría inferior o peor aún, lo convirtieron en objetivo a perseguir y eliminar.
(Añadir a todo esto un inciso y es que no debemos identificar a la Diosa con la mujer y a Dios con el hombre como esteriotipo sexual. Dentro de nosotros, de nuestra psique y de nuestros sueños, existen diferentes personajes, masculinos y femeninos que nos hablan de nosotros mismos, seamos hombres o mujeres y representan aspectos de nuestra identidad. Lo mismo ocurre con los mitos).
Pero volviendo a los literalístas… Sus ataques no terminaron ahí y no pararon hasta auto-eregírse como los únicos portadores de la Verdad, atacando y vilipendiando a todo aquel que se le oponía, iniciando una cruzada brutal para acabar con sus viejos rivales y originando la decadencia del mundo occidental que se adentró sin remedio en un periodo de oscuridad (la Edad Oscura). Esto ocurría allá por el siglo IV d.C.
Ya sabemos quién “venció” y como continuó cíclicamente con sus limpiezas. Hasta hoy llegan las consecuencias de aquel horror contra la humanidad.
Pero, ¿de qué principios femeninos hablamos?...
La lista puede ser larga, pero es importante reflexionar aunque sea por encima, sobre ello.
La Tierra y la Luna, son los astros que han representado desde el comienzo de los tiempos y en diferentes culturas y tradiciones a la Diosa.
La Diosa Madre, la Tierra fértil, la Matriz Cósmica, reciclando en sus entrañas lo que no sirve para permitir el nacimiento de lo nuevo. Receptiva, dadora de vida, proveedora de alimento y medicinas, sanadora, adaptable, húmeda, fría y oscura, sabia, conservadora…
La Diosa Luna, la Triple Diosa, conocida por los griegos con el nombre de Moira, la que revela al hombre su condición humana sujeta a los ciclos del devenir, la vida y la muerte, pero no a la extinción.
Su poder invisible domina las aguas, con las que la tierra se fertiliza.
Su influencia regenta los ciclos reproductivos de todos los seres vivientes que pueblan la Tierra. Las mujeres menstrúan con ella, paren con ella. Influye en los estados de ánimo.
Rige la noche, es el espejo del Sol.
Es misteriosa y voluble…
Estaba representada como facetas de la misma Diosa pero influida por las distintas fases lunares:
- Cloto, La Doncella, Luna Creciente.- Ingenua, seductora, curiosa. Teje con su rueca el hilo de la vida. La primavera es su estación.
-Láchesis, La Madre, Luna Llena.- Maternal, compasiva, protectora, estable. Mide con su vara el hilo de la vida. El verano y el estío son sus estaciones.
- Atropos, La Inevitable, La Anciana, la Luna Menguante y Luna Negra.- Sabia, hechicera, experimentada, consejera sobre la vejez y la muerte. Corta con sus tijeras el hilo de la vida. Sus estaciones son el otoño y el invierno.
Fue imaginada como una Diosa Oscura que destruía la vida y la preparaba para la renovación. La consideraban en una de sus fases como una diosa compasiva y sabia que poseía los conocimientos sobre los misterios de la muerte, la transformación y la renovación.
Atraía y recibía el alma de los muertos para purificarlas, sanarlas y prepararlas para el nuevo nacimiento.
Conservaba las tradiciones secretas de la magia, las profecías, los oráculos y la sexualidad sagrada como vehículo para alcanzar el éxtasis, la regeneración curativa y la iluminación espiritual. ¡Demasiado poder incontrolable en manos de la Diosa y sus sacerdotisas!
Las creencias culturales generalizadas en nuestra sociedad actual, rechazan la naturalidad de los procesos en los que la muerte, (la física, o la de un proyecto o una forma de vida, o la de una relación) forma parte de la renovación y por lo tanto la tendencia es a enfrentarnos a ellos desde el pánico, el caos y el temor, viviéndolos como una amenaza a la seguridad que nos proporcionan las estructuras materiales tangibles. Y es esa actitud de temor ante lo desconocido, la que nos impide ver con claridad las oportunidades de sanación que traen los periodos de crisis.
La caída de la Diosa, supuso la caída en desgracia de los valores femeninos universales que todos, sin distinción de sexo, llevamos dentro. El mundo y la humanidad, perdieron la armonía. Y la mujer fue objeto de una persecución misógina precisamente por representar en la materia a la Diosa destronada.
Eso es lo visible, pero... ¿ qué ocurrió con todo aquello a nivel energético?. ¿Dónde fueron a parar los mitos de milenios destronados, el conocimiento iniciático, el sufrimiento de miles de hombres y mujeres que dieron su vida por defenderlos? Desde mi punto de vista, al inconsciente colectivo, a salvo en un lugar secreto y oculto y al que solo se accede si se está dispuesto a iniciar un camino que puede resultar doloroso, incómodo y muy alejado de lo que culturalmente hemos recibido como políticamente correcto.




LA CASA DOCE, LA LLAVE DEL INCONSCIENTE
“La espada de metal y fuego en mi mano, el arrojo de mi corazón, mi cuerpo reconciliado con su esencia, hacia Ti me dirijo, Principio y Fin, mi alma fiel, a tu causa entregada. El sendero, sustentado por mi fe, se extiende a mis pies mientras camino. Sendero de estrellas que nace de la confianza y el valor, que desaparecería si yo dudara, si tuviera miedo y sin él, nada sujetaría mis pasos. Caería en el abismo devorador de esencia que espera cual boca hambrienta, insaciable y oscura para atraparme en sus fauces. .. Hacerme una Contigo es encontrarme Conmigo, es volver a Casa y de allí al Infinito cuando el tiempo llegue a su fín… He sentido lo que digo, pero no encuentro las palabras que describan mis vivencias, el éxtasis místico de la unión con el Todo, pura energía de Luz y Amor, que va mas allá de lo femenino o lo masculino, es el Más Allá de lo tangible, de la dualidad, de los principios de polaridad, es más que el Uno, es el Infinito, es el espacio infinito dónde la vida viaja eternamente.”
La casa doce representa la puerta de acceso a ese camino iniciático que te unirá con el Todo, pero que como todo camino iniciático tiene duras pruebas que superar.
Es un camino en el que para avanzar has de limpiar la porquería, la broza que se ha ido acumulando: las personales, las familiares, como pueblo, género, raza, nación, religión… así hasta llegar otra vez al mismo sitio, porque el Fin es el Principio, pero con una gran diferencia: que seremos capaces de ver la Luz y sentirnos sumergidos en las purificadoras aguas de la Fuente de dónde todo mana.
Y las llaves que abren esa puerta de acceso están a mi entender, en el estudio de los sueños que tenemos o en los trabajos conscientes como la Imaginación Activa que propone Jung, en las regresiones o las Sintonizaciones Arquetípicas, entre otros, pero todos ellos conectados con el mundo de los mitos que reposa en el Inconsciente Colectivo a modo de guía o sherpa personal. ¡Podemos conectar con el Origen sin intermediarios, podemos encontrar a Dios dentro de nosotros!. ¡Se acabaron las mentiras que durante siglos nos han contado sobre el pecado, la separación, sobre la confesión!
En esta Casa que tanto trabajo se han tomado en denigrar, está el camino que nos conduce a la liberación. La Verdad, está en nosotros, en nuestro corazón. No necesitamos a nadie, NADIE, para sentir nuestra divinidad. Solo tenemos que QUERER iniciar el camino del Conocimiento y no tener miedo de lo que encontremos por que confiamos en que la Luz nos guía por el valle de las sombras.
Es pues en esta casa donde se encuentran los factores del inconsciente colectivo que traemos dentro de nosotros, como legado de cada uno de los estadíos de la evolución humana, conteniendo en potencia (como el ADN) las pautas típicas del comportamiento humano.
Representa nuestra conexión con el inconsciente colectivo más allá del espacio y del tiempo, nuestro vínculo con Todo y con todos, aunque reaccionamos con más fuerza y prontitud al que nos une a nuestros progenitores, probablemente porque el camino de vuelta requiere un proceso que implica el desandar lo andado comenzando por lo más próximo a ti, los padres.
LA CASA DOCE Y LOS PADRES
Esta casa corresponde a los siete primeros años de la vida del niño incluidas la concepción y la gestación y la información de otras vidas en este ADN colectivo arriba mencionado.
Está íntimamente relacionada con los padres, pero principalmente con la madre. El niño participa del entorno a través del inconsciente de la madre. Lo vivido por la psique profunda de la madre de manera inconsciente deja huella profunda en el niño y la del padre lo hace a través de la relación emocional que mantiene con su mujer. De manera que se puede decir que ambos progenitores están de forma inconsciente unidos al niño. Incluso se podría hablar de un modelo o pauta familiar reconocible relacionado con ansiedades, miedos y represiones que se transmiten de generación en generación, marcando poderosamente el desarrollo de la personalidad del niño y el desarrollo de su psique y que se puede estudiar a través de esta casa dónde permanecen encapsuladas en espera de su extracción y depuración.
En mi casa doce tengo tres planetas, Júpiter, la Luna y Saturno, y curiosamente tuve una infancia muy especial, muy marcada por mi madre y sus frustraciones y ahora siento que ella inconscientemente me transmitió todo aquello doloroso o tabú de lo que nunca habló pero que la tenía profundamente marcada.
Parece obvio que si no queremos poner en peligro nuestro propio desarrollo y crecimiento debemos romper esta especie de cordón umbilical psicológico que nos une a ellos para liberarnos en la medida de lo posible de este vínculo. Pero, por otro lado, estar unido a todo y a todos tiene su lado positivo ya que la intuición permanece en sintonía con una inagotable fuente de inspiración de carácter visionario que puede reportar grandes beneficios. La casa doce no debe ser vista como una desventaja, al contrario, si está muy habitada puede ser presagio de un gran éxito material. Como todas las casas de la carta, tiene su luz y su sombra.

¿QUE PODEMOS HACER?
“Y si ayer decíamos, hoy ya no vale por que estoy aquí en otro nivel, moviéndome entre realidades paralelas que conviven en este juego virtual en el que se ha convertido mi vida. Quizá siempre ha sido así, la diferencia es la toma de consciencia de este juego en el que la libertad de elección cobra sentido y he de hacerlo, he de jugar por dignidad, por ti, por mí, por los otros…. Acepto el papel, me lo he ganado a pulso y ahora me gusta. Me siento fuerte, poderosa, como nunca me he sentido y aunque a veces la mente me aturda con sus trampas, se que mirando la esencia de mi corazón encontraré la fortaleza para salir vencedora del reto.”
LOS MIEDOS relacionados con la casa doce tienen que ver con nuestras experiencias más precoces relacionadas a su vez con los miedos transmitidos por nuestros padres, mediadores del pasado colectivo de la humanidad. No hay, por lo tanto que culpabilizar a los padres ya que ellos son meros eslabones de una cadena.
Es importante desde mi punto de vista el estudio de esta casa junto con la cuatro y la ocho, (las de agua) para desde la consciencia limpiar la cadena de miedos y frustraciones que si no, pasarán como herencia no deseada a nuestros hijos.
El trabajo con el mundo de los sueños puede ser un medio excepcional para acceder del consciente al inconsciente y sanar viejas heridas escondidas, lo mismo que las terapias regresivas. Dependiendo de los planetas que tengamos en esa casa recibiremos las pistas para trabajar con sus energías, pero no desde la mente racional, si no desde la creativa, para que fluya sin cortapisas. Por ejemplo con Venus en casa Doce, podríamos practicar el dibujo o la pintura, pero con la mano no dominante o practicar la Danza del vientre. Lo mismo podríamos hacer si tenemos allí a Urano o a Mercurio, pero practicando la escritura con la mano no dominante o escribiendo lo que espontáneamente pasa por nuestra mente aunque nos parezcan disparates o podemos dibujar o colorear Mandalas eligiendo los que nos atraigan a primera vista. Si se trata de Neptuno, los sueños nos ayudarán. Si se trata del Sol y la Luna, la lectura de cuentos infantiles puros (Hermanos Grinn) o la de los mitos femeninos y masculinos (“Los dioses de cada hombre” , “Las diosas de cada mujer”, Las diosas de la mujer madura” de Jean Shinoda Bolen, editados por Kairós), llegarán a través de caminos desconocidos hasta el niño herido y asustado que casi todos llevamos dentro. Si se trata de Plutón, la práctica de la sexualidad sagrada, Tantra. Si tenemos a Júpiter, la meditación o el estudio de textos sagrados. Si es Marte, podríamos practicar Tai-Chi o Chi-Kung en grupos que aúnen la práctica espiritual con la marcial…etc. Si se trata de Saturno, podríamos trabajar con el Ikebana o con el Bonsai o con la jardinería Zen. Podemos vestirnos con los colores de cada día relacionado con el planeta que lo rige para ponernos poco a poco en contacto con la Naturaleza… los lunes, blanco, los martes, rojo… etc.
Las opciones pueden ser múltiples pero pasan por activar el lado derecho del cerebro. Estas técnicas son bastante inocuas, pero si decidimos practicar otras más comprometidas para acceder al inconsciente como la hipnosis o la ingesta sustancias teogénicas, recomiendo ponerse en buenas manos y desde luego no hacer NADA, si se tiene miedo.
Lo que vayamos percibiendo, lo que aflore es algo que dependerá de lo que tengamos que sanar. Tendremos que confiar y dejarnos fluir. Aquí no hay reglas establecidas. Nos guste o no, es el juego de la gallinita ciega…
LOS PLANETAS EMPLAZADOS EN CASA DOCE……y los que estén en aspecto con su regente representan ámbitos sensibles relacionados con nuestra interacción con el entorno en general y con nuestros padres en particular en la época crítica de la fase mítica de la gestación y la niñez.
Su estudio y comprensión tienen mucho que aportar a nuestra vida externa, pero solo después de que hayamos superado ciertas dificultades y adoptado una actitud diferente, ya que pueden proporcionarnos una profunda comprensión intuitiva de todos aquellos procesos que nos abruman y de todo lo que es colectivo y universal.
Con planetas emplazados en casa doce o en aspecto con su regente podemos tener una infancia marcada por el miedo y la inseguridad que nos provocan los mensajes contradictorios que surgen entre lo que vivimos y lo que sentimos respecto al mundo que nos rodea.
Podemos sentirnos llenos de miedo y de culpa sin causa aparente y con tendencia a la tristeza y a la melancolía, así como una tendencia a la soledad pero no sentida como algo negativo, si no como una oportunidad de ser y sentir algo más auténtico y más libre.
Podemos detectar de manera especial la hipocresía y eso hará que no confiemos en los adultos. Añoraremos unos padres auténticos (los míticos), que nos resultaban más de fiar, pero a la vez sentiremos que nos han abandonado en un sitio extraño lleno de personas que dicen una cosa y sienten otra. Te sientes en el fondo defraudado con tus padres terrenales y traicionado por los celestiales.
La casa doce tiene fama de ser LA CASA DE LOS ENEMIGOS OCULTOS, pero el dedo acusador ha de volverse hacia uno mismo ya que seguiremos siendo nuestros propios enemigos ocultos mientras no derribemos los mecanismos de resistencias que atraen y alimentan precisamente aquello que la mente consciente quiere esquivar. Y es el otro lado de la casa doce (el espejo) el que nos ofrece la posibilidad de dejar de hacerlo. ¿Cómo? Probablemente escuchando el mensaje que nos llega a través de los sueños y dejándose fluir, dejándose llevar sin resistencia pero sobre todo sin control, lo que no resulta nada fácil.

LA CASA DOCE, LA PRISIÓN Y LA SOLEDAD
“Existir sin dudar, sin arrastrarse en la dualidad que nos deslumbra con sus luces y sus sombras, aniquilando sin casi darnos cuenta, los fragmentos del tiempo pretérito en el que se forjó la historia del Alma Humana.
Despojados nos creemos del vestigio estelar que nos dio origen como chispa divina y sin embargo a él seguimos unidos en espirales infinitas que se pierden en el confín del Universo.
Tristezas viejas, forjadas con fuego violento en guerra de hermanos, empañan nuestros sentidos con el leve deseo de venganza pero sin que se note demasiado. En nombre de las grandes Palabras se cometen grandes Crímenes… Crímenes contra el Hombre, contra Dios, contra la Esencia…Atentados contra uno mismo.
Ciegos por el miedo que produce la ignorancia, perdemos el rumbo y así seguimos, a tientas, aprendiendo del dolor con dolor hasta mudar la piel que nos separa de “nos y otros”, de nosotros, de lo que somos y seremos a pesar de nuestros egos, esos viejos carceleros sin criterio, soldados mercenarios de causas obsoletas, rancias y sin sentido que fueron alimentadas por el odio de los soberbios, materializando sus falsas creaciones en frágiles dioses de barro que deambulan perdidos en el paraíso virtual de la mente sin corazón.
Mis manos temblorosas anhelan la creación, plasmar, aunque sea torpemente, la grandeza de lo experimentado ¡Dios sabe dónde! y dejar constancia ante mis ojos de lo que “veo” por dentro, lo que siento cada vez más presente y que es tan sutil y delicado como alas de mariposas y que temo que de un soplo, el viento lo desprenda de mi ser y lo aleje para siempre.
Estúpido temor sin fundamento… ¿no has aprendido?...No hay separación si no la creada por tu mente temerosa al cambio…Tus células pueden vibrar libres y unirse al batir de las alas de las mariposas que han transmutado la materia tras un doloroso periodo de oscuridad y transformación.
No permitas que el viejo carcelero sea el amo de lo que ERES… Puedes reducirlo a la nada, puedes dejar que muera de hambre hasta que arroje su vieja espada sucia de herrumbre y sangre porque no puede levantarla sin que le duela… Quítale las llaves de las mazmorras donde mantiene presas las alas, la luz, las fragancias, los colores, los cristales y lo que es más importante, tu corazón valeroso que anhela amar y ser amado sin límite ni condición porque esa es su Naturaleza Esencial…¡Vuela libre!.
Huir hacia dentro, replegarme hasta perder la forma y ser maleable, dúctil y no sentir el dolor esclerótico de la materia burda con su manera de ser rígida y metálica.
Buscar la Luz donde más brilla, en la Oscuridad. Seguir confiada en el camino de tinieblas que oculta abismos infernales… En cada paso, el camino se conforma a mis pies y me permite avanzar siendo el artífice del sendero que es a la vez mi guía…Mi meta es la unión, el encuentro con la Esencia que palpita en el interior de mi ser.
Espanto de mi pensamiento la dictadura de la mente enemiga disfrazada de aliada… ¿Dónde está la trampa?... A veces desconfío, me detengo… la respiración entrecortada, el corazón galopando expectante…¿Será un engaño?...Solo lo sabré probando.”
Si observamos las situaciones que penosamente se repiten en nuestra vida, aquellas que parece que atraemos como si fuésemos imanes o como si llevásemos un cartelito en la frente que solo perciben los directamente interesados pero que nada tiene que ver con lo que conscientemente deseamos para nuestra vida, ahí tendremos claves que nos orienten, sobre todo para que dejemos de resistirnos y aceptemos de buen grado el “trabajito” que hemos venido a hacer en este planeta llamado Tierra.
Los periodos de aislamiento que se le atribuyen a los que tienen planetas en casa Doce, no tienen porque constituir algo terrible. Bien es cierto que nadie quiere ir a la cárcel o ingresar en un hospital. Pero seguro que ni todos los presos tienen planetas en casa Doce, ni todos los que “están libres” se “sienten libres”. La mayor cárcel es la de la mente controladora que nos aprisiona con ideas y pensamientos rígidos.
Retirarse a un lugar aislado puede resultar altamente beneficioso para la sanación de nuestro cuerpo y nuestra mente. Grandes sabios y maestros de todos los tiempos lo hacían y lo hacen habitualmente con el propósito de sanarse y limpiarse de lo que ya no resultaba válido para continuar el camino.
Y como dijo el gran sabio y maestro Gibrán Jalil Gibrán:
“Cuando llegues al final de lo que debes saber, llegarás al comienzo de lo que debes sentir”.
Lecturas recomendadas: "Las lunas negras" Demetra George Ed. OBELISCO
"Jesus y la diosa perdida" T. Fryky Ed. INTEGRAL, "La casa doce" Ed. URANO
Mercedes Pérez

1 comentario:

Isa dijo...

Hola Mercedes:
Estoy buscando información de las sintonizaciones arquetípicas,y no me queda muy claro que és,aunque leo tu blog y busco información pues creo que no lo pillo,¿te sabría mal darme un poco de claridad?
Gracias por todo
Isa